Ronda, pura inspiración para escritores y poetas

B bou

Artistas universales como Alberti, Cernuda, Lorca o Juan Ramón Jiménez, Borges, Hemingway, Joyce o Rilke, cayeron presos del encanto de la “Ciudad Soñada” de Ronda, nombrándola y describiéndola en sus más conocidas obras.
A Ronda no se la califica gratuitamente de “Ciudad Soñada”; dicha descripción se deriva de la fascinación que ha despertado, a lo largo de toda su historia, entre las más grandes figuras del arte. Parte de esa magia se siente entre los bellos muros, también llenos de historia, del B bou Hotel Molino del Arco, desde el cual su serranía se contempla.
De Ronda se ha dicho mucho en la literatura y la poesía universales, por lo que hacer un compendio de algunas de las mejores citas puede ser una tarea tan grata como ardua. Afortunadamente, algunas de las más famosas se pueden rescatar en la página web de Turismo de Ronda, las cuales compartimos a continuación, en una primera selección que ya incluye a nombres tan importantes como Alberti, Borges, Cernuda, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Hemingway, Joyce o Rilke. Esperamos que os parezca tan hermosa e inspiradora como a nosotros, en B bou Hotels…

Rafael Alberti
Es de Ronda y se llama
Joaquín Peinado
Tan fina y seriamente
quién ha pintado?
Qué alto y severo,
si este pintor fuera torero!

Jorge Luis Borges
El Islám, que fue espadas
que desolaron el poniente y la aurora
y estrépitos de ejércitos en la tierra
y una revelación y una disciplina
y la aniquilación de los ídolos
y la conversión de todas las cosas
y la rosa y el vino de sufie
y la rimada prosa alcoránica
y ríos que repiten alminares
y el idioma infinito de la arena
y ese otro idioma, el álgebra
y ese largo jardín, las mil y una noches
y hombres que comentaron a Aristóteles
y dinastías que son ahora nombres del polvo
y Tamerlán y Omar, que destruyeron
es aquí, en Ronda
en la delicada penumbra de la ceguera
un cóncavo silencio de patios
un ocio del jazmín
y un tenue rumor de agua, que conjuraba memorias de desiertos

Luis Cernuda
(…) paseando por Ronda al atardecer, los cipreses, los palacios, todo el aire no lejano de las Cortes de Cádiz; y un cielo de color inexpresable, ni gris perla, ni plata; una sospecha de levísimo celeste que cierta fuerza blanca de la luz borraba y compensaba con su irradiación.

Federico García Lorca
(…)Las niñas venían gritando
sobre pintadas calesas
con abanicos redondos
bordados de lentejuelas.
Y los jóvenes de Ronda
sobre jacas pintureras
los anchos sombreros grises
calados hasta las cejas.
La plaza, con el gentío
(calañés y altas peinetas)
giraba como un zodíaco
de risas blancas y negras.
Y cuando el gran Cayetano
cruzó la pajiza arena
con traje color manzana,
bordado de plata y seda,
destacándose gallardo
entre la gente de brega
frente a los toros zaínos
que España cría en su tierra,
parecía que la tarde
se ponía más morena.
(Mariana Pineda)

Ernest Hemingway
Es a Ronda a donde habría que ir, si vais alguna vez a España a pasar una luna de miel o con una amiguita. La ciudad entera y sus alrededores son un decorado romántico. (…) Bellos paseos, buen vino, excelente comida, nada que hacer…

Juan Ramón Jiménez
“¿Dónde aquel embeleso, aquella ansia de ciudad típica andaluza, de mejor pueblo, aquella seguridad para después, aquel tiempo detenido?. Esta es, aquí está Ronda, Serranía de Ronda.”
“Ronda alta y honda, rotunda, profunda, redonda y alta…”

James Joyce
… y Ronda con las viejas ventanas de las posadas los ojos que espían ocultos detrás de las celosías para que su amante bese los barrotes de hierro y las tabernas de puertas entornadas en la noche y las castañuelas y la noche que perdimos el barco de Algeciras el guarda haciendo su ronda de sereno con su linterna y oh ese horroroso torrente profundo oh y el mar el mar carmesí a veces como el fuego y las gloriosas puestas de sol y las higueras de los jardines de la Alameda sí y todas las extrañas callejuelas y las casas rosadas y azules y amarillas y los jardines de rosas y de jazmines y de geranios y de cactos.
(Ulysses)

Rainer María Rilke
“… el incomparable fenómeno de esta ciudad, asentada sobre la mole de dos rocas cortadas a pico y separadas por el tajo estrecho y profundo del río, se correspondería muy bien con la imagen de aquella otra ciudad revelada en sueños. El espectáculo de esta ciudad es indescriptible, y a su alrededor, un espacioso valle con parcelas de cultivo, encinas y olivares. Y allá al fondo, como si hubiera recobrado todas sus fuerzas, se alza de nuevo la pura montaña, sierra tras sierra, hasta formar la más espléndida lejanía.”
“…por eso fue un maravilloso acierto haber dado con Ronda, en la cual se resumen todas las cosas que yo he deseado: una ciudad española atalayada de un modo fantástico y grandioso…”

Menú