El aguacate y el mango, símbolos de la Axarquía
22 Sep 2016

El aguacate y el mango, símbolos de la Axarquía

22 Sep 2016

Hablamos con un gran conocedor de su cultivo, Juan José García

 

Juan José García es una enciclopedia de los campos axárquicos. Aunque últimamente se le pueda encontrar realizando tareas de mantenimiento en el B bou Hotel Cortijo Bravo, ya “en abril de 1989, al terminar el servicio militar”, comenzó a trabajar en la finca de aguacates de la familia de María y Andrés, los co-fundadores de B bou. Allí estuvo “trabajando 25 años”, un cuarto de siglo que le ha otorgado pleno conocimiento sobre la importancia en la zona de estos cultivos de origen tropical, que tan impresionantes vistas proveen tanto al citado Cortijo Bravo como al B bou Hotel La Viñuela & Spa.

Curiosamente, el cultivo de aguacates, recuerda Juan, “empezaría aquí hace unos 30 años, más o menos, y además de una manera un poco casual”. Al principio, según apunta, no se entendía demasiado: “Recuerdo caminar con mi padre por los campos y que me dijera ‘mira ese, ¡que está arrancando olivos para sembrar aguacates!’, como si fuera una cosa rarísima”. Curiosamente, pasados los años, para Juan el aguacate ha sido “la salvación de esta zona”, a pesar de su complejo cultivo. El mango se adapta a todo tipo de terreno, nos aclara, “necesita mucha menos agua y se puede plantar en cualquier sitio, hasta en pendiente”, mientras que el aguacate requiere de más cuidados, y “como haya pizarra o arcilla no crece”.

Cuando se le pregunta a Juan cuál puede ser la razón fundamental del éxito de estos cultivos en la Axarquía, no duda: “el clima”. También la observación y el diálogo entre vecinos cultivadores, que se convencían de que aquella idea que parecía un poco excéntrica al principio “estaba funcionando fantásticamente”. Esto ha sido, sin dudarlo, “un empuje económico vital para la zona”, con grandes empresas que dan mucho trabajo, “sobre todo en los dos meses de recogida del mango y en los cuatro del aguacate”.

Pero no nos olvidemos de un detalle también crucial para este asentamiento: que, “por fin, nos hemos acostumbrado a consumirlos y cocinarlos, conociendo sus usos y provechos desde la piel al hueso”. Para Juan, quizás la aceptación del mango haya sido, nunca mejor dicho, más dulce en los hogares de la Axarquía. Con tanta información sobre las bondades alimenticias del aguacate, ahora lo cree perfectamente integrado, pero no deja de sonreír cuando afirma que “hasta hace un par de décadas, seguro que había familias que lo cultivaban que luego no sabían muy bien qué hacer con ellos en casa”.

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